En el horizonte asoma borrosamente la silueta de la ciudad de Portsmouth, a la que desde la orilla rinden patriótico saludo ondeantes banderas en cada casa, todo ello a modo de recordatorio para el incauto visitante de que este extraño enclave, bastión defensivo contra temibles armadas invencibles, guarda celosamente las esencias irreductibles del imperio británico.

martes, 21 de septiembre de 2010
Verano en la isla de Wight
En el horizonte asoma borrosamente la silueta de la ciudad de Portsmouth, a la que desde la orilla rinden patriótico saludo ondeantes banderas en cada casa, todo ello a modo de recordatorio para el incauto visitante de que este extraño enclave, bastión defensivo contra temibles armadas invencibles, guarda celosamente las esencias irreductibles del imperio británico.
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